Todos no somos unos descerebrados como tu dices, pero los extranjero no se quedan atras, verguenza les tenía que dar estar sentados como los caracoles al sol, dejando todo asqueroso de lo que comen y beben,en la plaza del Cristo. Un cepillo para cada uno para que lo limpiaran eso y todo el paseo hasta el Bahia pues dejan huella.